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Los metales casi nunca se presentan en su estado original (es decir, sin combinar con otro elemento) en la naturaleza, aunque hay excepciones como el cobre o el oro.
Sin embargo, este no es el caso del hierro, que presenta una gran afinidad con el oxígeno y encuentra su equilibrio combinándose con él para formar óxidos. En la mayoría de las condiciones atmosféricas de nuestro planeta, el hierro, puro o aleado, tiene tendencia a oxidarse y más frecuentemente a corroerse, para volver a recuperar un estado de equilibrio. Desde el comienzo de la historia,
el hombre descubrió y comenzó a tratar el fenómeno de la corrosión.
Los diferentes tipos de corrosión
a los que están sometidos los aceros que utiliza la empresa ADIAMAS pertenecen en su mayoría a la categoría de la
corrosión en medios acuosos. Generalmente estos medios son poco agresivos (acidez o base débil). Según su estado y su tipo, los aceros inoxidables presentan diferentes sensibilidades a la corrosión,
que adopta distintas formas. Las principales son corrosion
la corrosión por cavitación y a corrosión por picadura.
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